¿Cuál es la temperatura adecuada para tu frigorífico?

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Si hay un electrodoméstico imprescindible en todas las cocinas para la conservación de alimentos es el frigorífico. Las bajas temperaturas retrasan el desarrollo de microorganismos y evitan que ciertos procesos como la fermentación aparezcan antes de tiempo. Pero para que el frigorífico funcione de manera óptima debe utilizarse de forma correcta protegiendo los alimentos, y por tanto nuestra salud.

El frigorífico y las temperaturas

Aunque lo habitual en los refrigeradores es que su temperatura oscile entre los los 3ºC y los 5ºC en la zona de la nevera, esto puede variar en función del fabricante, por lo que es muy importante leer las instrucciones de uso una vez que adquiramos el electrodoméstico. Por lo general debemos mantener el frigorífico entre los 2ºC y los 5ºC y almacenar los alimentos más sensibles en las zonas más frías.
Aunque en los frigoríficos actuales el aire circula en su interior de manera uniforme siempre habrá unas zonas más frías que otras. ¿Por qué? Pues porque el frío se genera en la parte posterior de la nevera, por lo tanto el fondo de la nevera será más frío que la zona más cercana a la puerta.
Cada vez que abrimos la nevera entra aire que hace que la temperatura aumente, por eso es aconsejable no dejar la puerta de la nevera abierta durante mucho tiempo.

Cada alimento tiene su hueco en la nevera

Para garantizar al máximo la vida útil de un alimento es importante que esté en el lugar adecuado en el frigorífico. También hay algunos alimentos que se conservan mejor en un lugar fresco y seco, por lo tanto su lugar es fuera del refrigerador.

Muchos frigoríficos tiene cajones especiales para verduras, puedes utilizarlos para guardar verduras de hoja, como lechugas, espinacas, judías o brócoli. También hay frutas que necesitan conservarse en la nevera como fresas, frutos rojos, uvas, ciruelas o higos. En cambio hay hortalizas como las patatas, la cebolla o el ajo que se conservan mejor fuera del frigorífico. También algunas frutas como plátanos, cítricos o manzanas no merece la pena conservarlas refrigeradas, solamente si ya están maduras.

Las carnes y pescados son los alimentos que necesitan menores temperaturas para su correcta conservación, por lo tanto deben conservarse en la parte más fría de la nevera, que es la parte más baja, justo encima de los cajones de las verduras, dónde la temperatura deberá rondar los 2 grados centígrados. Si están cocinados o se trata de embutidos no necesitan tanto frío y el lugar ideal para ellos es la parte central de la nevera.

Los lácteos deben conservarse siempre refrigerados ya sea en la parte central del frigorífico o en la puerta. Los quesos y la mantequilla también pueden conservarse en la nevera, aunque en invierno no necesitan tanto frío y aguantan bien fuera de ella. Por su parte los huevos tienen su sitio en la puerta del refrigerador, el lugar menos frío de la nevera.

Consejos para organizar tu nevera

Para optimizar el uso de tu nevera hay unas reglas básicas que pueden serte realmente útiles. ¿Sabías que no es aconsejable que la nevera esté demasiado llena? Si no hay espacio entre los alimentos el aire no circula bien y puede que el frío no llegue bien a todos los productos que tengas almacenados.
Si tu nevera no es no frost, no dejes que se acumule escarcha o hielo en el frigorífico, ya que dificultará su funcionamiento y restará espacio para los alimentos.
Recuerda que los platos cocinados que metas en la nevera no deben estar calientes, si lo están pueden dañar la cadena de frío de otros alimentos.
Para no desperdiciar comida, un buen truco es colocar en la parte delantera aquellos que caducarán antes, así no te olvidarás de consumirlos antes de que caduquen.
Por último, no te olvides de limpiar a menudo tu refrigerador, es importante para que no proliferen bacterias que puedan afectar a la calidad de tus alimentos.


Última actualización: 21/07/2019 a las 09:11. Todos los precios son actualizados diariamente.